jueves, 24 de mayo de 2007
Shangai
El pasaje sin anestesia de Japon a China fue radical. El hostel en Beijin quedaba en un barrio muy pintoresco con mercado de frutas y baratijas, lo que pidas. El ambiente sonoro es completamente distinto al Japones. Los bocinasos permanentes aturden, el transito es caotico, se cruzan bicis peatones y autos. No hemos descifrado aun que reglas rigen a cada cual. Mas bien parece una anarquia en donde el primero tira la trompa hasta donde llega y se mete. La gente escupe todo el tiempo, no me explico porque. Aquí si te miran, y para venderte lo que sea te gritan palabras en español. Te agarran fuerte del brazo y la ropa. La calle es puro bullicio y desorden. Se da la feria callejera y en paralelo crecen megaedificios monstruosos. La ciudad se esta reconstruyendo a un ritmo feroz. Cantidad impresionante de obras, plumas y gruas por doquier. Los olores son desagradables. No a las salsas agresivas de Tokio, pero a tierra y suciedad. En Japon no habian basureros pero no encontrabas un solo papel en la calle. Aca estan los tachos y no se encuentra papel en los banios. La gente no esta producida. Son evidentemente menos atractivos que los ponjas. Se reconocen notorias diferencias en los razgos fisicos. Llegamos hoy a Shangai con clima pegajoso y calor sofocante. Estamos los 150 en un mismo hotel. Cansa moverse en malon. Te arrastra. Es sano abrirse. Arrasamos con todo. Los chinos de cara.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario